
Con un foco claro en las enfermedades neurológicas infantiles y los trastornos del lenguaje, durante día y medio las jornadas reunieron a algunos de los principales referentes internacionales en neurociencia junto a profesionales de la educación especial, con el objetivo de compartir avances científicos y trasladarlos a la intervención real en niños con necesidades especiales.
El programa combinó ponencias científicas de alto nivel con sesiones centradas en la aplicación educativa y terapéutica. Entre los nombres más destacados estuvo Rafael Yuste (Universidad de Columbia), quien abordó el impacto de las nuevas tecnologías en la medicina y en el conocimiento del cerebro, poniendo el acento en el potencial de herramientas como la inteligencia artificial para descifrar la actividad cerebral.
También participó Álvaro Pascual-Leone (Harvard Medical School), que centró su intervención en cómo promover la salud y la resiliencia cerebral, una línea clave en la prevención y tratamiento de trastornos neurológicos.
Desde el ámbito del desarrollo cerebral, Óscar Marín (King’s College London) expuso los llamados “periodos críticos” del cerebro, fundamentales para entender cuándo y cómo intervenir en los trastornos del neurodesarrollo.
La epilepsia infantil tuvo un papel relevante en el programa, con la intervención de Antonio Gil-Nagel (Hospital Ruber Internacional), que abordó la “ventana de oportunidad” en el tratamiento de encefalopatías epilépticas, subrayando la importancia del diagnóstico y la intervención temprana.
En el ámbito de la genética, Ángel Carracedo (Universidad de Santiago de Compostela) analizó la relación entre genética y otras disciplinas médicas, aportando una visión transversal sobre el papel de la medicina genómica en el abordaje de enfermedades neurológicas.
Por su parte, Carlos Portera-Cailliau (UCLA) profundizó en la actividad neuronal y la importancia de identificar cambios en el funcionamiento del cerebro para avanzar en el diagnóstico y tratamiento de estos trastornos.
El programa también incluyó contenidos de investigación aplicada, como los modelos animales en el estudio de trastornos neurológicos o la generación de neuronas a partir de dientes de leche, así como ponencias centradas en el neurodesarrollo del lenguaje y la neurodiversidad.

Junto a la dimensión científica, las jornadas incorporaron una mirada educativa. Profesionales como Susana Lominchar y Sara Chulvi presentaron evidencias educativas desde el modelo del Colegio de Celia y Pepe, mientras que expertos como Gregorio Luri o Beatriz Gómez reflexionaron sobre los retos pedagógicos en el ámbito de la educación especial.
Además, se abordaron aspectos emocionales y familiares del neurodesarrollo, con intervenciones centradas en la inteligencia emocional, las dificultades de aprendizaje y el papel de las familias, completando así una visión integral que combina ciencia, educación y entorno social.
Las jornadas fueron clausuradas por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien puso en valor la importancia de la investigación, la innovación educativa y el trabajo conjunto entre instituciones y sociedad para mejorar la atención a las personas con trastornos del neurodesarrollo.
En conjunto, las V Jornadas reflejaron el modelo de la Fundación Querer: integrar conocimiento científico, práctica clínica y enfoque educativo para mejorar la calidad de vida de los niños con trastornos del neurodesarrollo. Un foro donde la investigación no se queda en el laboratorio, sino que busca impacto directo en el aula, en la consulta y en la vida de las familias.